Año: 1989
Estudio: Maxis
Multijugador: No
Puntuación: 5
SimCity es uno de esos juegos privilegiados que, al igual que Warcraft, Alone in the Dark o Transport Tycoon, crearon su propio género. En este caso, el de gestión urbana: hacer que una ciudad crezca, prospere, y cubra las necesidades de sus habitantes. Y todo eso evitando que el ayuntamiento acabe en quiebra, que es lo más habitual.
Ansiaba jugar a SimCity incluso antes de tener mi primer ordenador. Creo que había oído a algún amigo hablar de él (seguramente tenían la versión de Amiga, que era lo que se llevaba entonces), y luego lo vi anunciado en una revista, y me fascinaba el concepto. Gestionar una metrópolis, poner aeropuertos, estadios, rascacielos... Era tan distinto a lo que estábamos acostumbrados. Claro que yo me imaginaba unos gráficos brutales y una ciudad orgánica que luego resultó no parecerse en nada a la realidad. Pero aun así, SimCity me atrapó durante meses de partidas abocadas a la ruina municipal, hasta que por fin logré crear una ciudad que creciera y diese dinero. A partir de ahí conservé la partida grabada de esa semilla productiva y la reusé una y otra vez...



